Un demonio se acercó.
- ¿Estás llorando?-dijo al ángel-¿Por qué?
- Porque este mundo está sumido en la destrucción y no encuentro el modo de solucionarlo-dijo entre lágrimas.
El demonio buscó la forma de hacerla sonreír y le dijo: "Seguro que todo lo que has visto es tristeza, destrucción... pero no todo en este mundo es así. También hay alegría, solidaridad y amor, aunque en más pequeñas cantidades".
El ángel levantó la cabeza mirando hacia el horizonte.
El demonio estaba sentado junto a ella intentando consolarla. Ella dirigió su mirada hacia su cara y sonrió.
- Mi ejemplo para lo que dices eres tú. Mírate, eres un demonio y estás aquí a mi lado diciéndome que hay cosas bonitas escondidas entre toda esa desolación.
Y al terminar la frase apoyó la cabeza sobre su hombro...
